sábado, 22 de septiembre de 2007

· Salto a la aureora boreal



Un segundo. Un segundo de espera. El aire que se escabuye filoso como dagas. El sol que brilla en un resplandor de plata. Y entonces el cuerpo tiene el impulso. El salto al vacío, a las profundidades, al miedo a lo desconosido, lo deshabitado. Un rincón. O el universo entero.


Siento tanto amor por esta sensacion, una semana en el tiempo metida en una brubuja, en el respirar de una mariposa. Un océano de fuego. La adoración. Hacia vos.