hay miles de secretos
y ninguna sorpresa
la fatalidad de mi espíritu
se funde en tus labios
una neblina espesa lastima mis ojos
mi cuerpo se enfría y se eleva en la nada
estoy parada sola bajo el cielo apagado
la luminiscencia del oscuro me hace desearte
escapando a mis recuerdos, caigo
una asfixia solar quema mi piel
cuando por el beso muerdo la manzana
llora mi fantasma
gritan las olas que rozan mi cuerpo.
el tiempo transcurre ignorándome
mientras mis pupilas se derriten
atroces palabras mudas
que llegan a mi como flechas punzantes
no más caricias de claro de luna,
para esta niña que añora.