
Noche de locura en Red Bell, esculturas humanas danzando al rededor del Paraíso. Un poco de manantial de limón, transparencia divina. Un detenimiento en el paso del tiempo, la diversion que congela la juventud; la belleza.
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Como en "David y Lisa", el tiempo que corre llevandonos a la muerte. Que exitante camino, cuando nos acompaña la sangre de la vid: la dulzura envolvente de las voces conocidas, los momentos encapsulados por siempre, la sensacion de libertad absoluta, el nudismo del espíritu, la vida.