Improvisación nostálgica (y anhelante)
Creí que se derretirían las ventanas
y que sangrarían mis ojos,
que ya nunca me besaría el viento el rostro húmedo.
Creí en la soledad de los cuerpos con el tiempo,
que un árbol de frutos crecería en mi pecho.
Que palabras tuyas se entrelazarían en mis dedos,
y harían temblar mi piel.
Creí que era más dulce la miel,
espesa como la existencia,
pero en su agrio sabor hallé el incierto,
la vida.
Néctar,
néctar de tu néctar.