
Ayer fue un día maravilloso.
Como de ésos que hay pocos en la vida, y que se recuerdan por siempre.
Fuimos a visitarte, y cenamos juntas, pero lo más maravilloso ocurrió después. Saliendo al jardín vimos alrededor de la luna brillante, un círculo al que admiramos durante minutos; después subimos a la terraza para sacarle fotos. Me preparaste un submarino a las 2:00 am y terminé saliendo por la ventana del frente de tu casa que da a la calle, porque no había llaves...y para mi todo eso fue tan especial.
Creo que siempre me voy a acordar de estar charlando con vos, yo de un lado de la ventana y vos del otro, y el fresco de la noche enfriando nuestros rostros nocturnos.
Te quiero mucho Vicky.
Siempre vas a poder ser un pájaro, o un árbol.